Buenos Aires.
El tango me llama
con su voz dolida.
Con son de percal
de humedad gastada.
Con huella fantasma
de navío inmigrante.
Con ojos transparentes,
puestos en tu ribera
de distancia crepuscular.
Charles Gardes
venido de Toulouse.
En el aire frío de un barco.
Tu voz no se desvanece,
en el nocturno del abasto.
Tango de lamento,
tragando distancias.
Un ángel gris te espera,
en la plaza de las flores.
2007-09-12 04:31:19 67 lecturas en Escritorium
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