Los rios son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar...
Las olas son rondas de niñas
jugando la Tierra a abrazar...
Sed de ti que me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta tu vida se alza.
Ebria sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas.
Hacia dónde, en las tardes que no vayan tus ojos
En viaje hacia mis ojos, esperándote entonces.
Pablo Neruda
Los rios son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar...
Las olas son rondas de niñas
jugando la Tierra a abrazar...



Este cuerpo vagamente quieto
se reclina sobre mis palabras.
En este intervalo de sentir
me abandono a mi misma.
En otra anamnesis
me olvido de mi.
En cada fragmento escrito
encuentro ese retrato antiguo
de palabras pavorosamente mias.
Esa orilla extraña de lo que quedo:
ese habito de soñarte.
De tu amor
de mi nostalgia
caminando a tu lejania.



Reza por mi musa
así la inspiración no se aturde.
Y me transporto a pérfidas lineas,
para engendrar mil voces.
Estribillos antes del insomnio.
Regurguito blasfemias
en el atrio del recuerdo.
De tus pasos sin voz.
Esas flechas en mi piel,
me congelan de ausencia
en ciclopes horas.
Me rehuso a escribir
la posdata que dejo en mi cuerpo
tu mano estéril.
¡Ay como extraño el eco de tu boca!