Espero en mi sueño,
poblado de nostalgia.
A uno que pobló
de arrebatada juventud,
su amor en mi cuerpo.
Me embriago de besos,
con flores de fuego.
Lenguaje vibrante.
Engarzo mi dedo
de rubí brillante.
Atada a su porvenir.
En crepúsculo vespertino.
Selle un futuro,
vestida de tules.
Despierto cada día,
abrazada a su retrato.
Y renace ...
Frío y lejano...
2007-10-06 23:27:07 51 lecturas en Escritorium
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